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planeta tierra con el símbolo feminista

El ecofeminismo, frente a modelos insostenibles

¿Os imagináis un movimiento que aunara los conceptos básicos del feminismo y la ecología? ¿Que buscara promover la igualdad entre sexos con un reparto equitativo de las labores de cuidado y que promoviera la protección del medioambiente y del planeta en el que vivimos? Pues bien, existe, lo descubrimos hace poquito y se llama ecofeminismo.

¿Qué es el ecofeminismo?

Hace unas semanas empezamos a darle vueltas a cómo poder defender, de manera conjunta, un discurso que pusiera en valor dos conceptos que para nosotr@s son fundamentales: la sostenibilidad y el feminismo. Investigando dimos con una corriente la cual “ve una conexión entre la explotación y la degradación del mundo natural y la subordinación y la opresión de las mujeres” (Mary Mellor, 1997): el ecofeminismo. Este conjunto de teorías ha ido creciendo con el paso de los años, esparciéndose entre diferentes movimientos ciudadanos. Dentro del mismo nos llamó en particular el discurso de la antropóloga, ingeniera y profesora española Yayo Herrero.

Según el discurso de Yayo Herrero, el ecofeminismo es un diálogo entre el feminismo y la ecología. Sin embargo, ante esta afirmación, nos viene a la cabeza la siguiente pregunta: ¿cuándo se conectan ambos conceptos? Pues bien, esto ocurre en el momento en el que nos planteamos acerca de qué es lo que sostiene la vida de las personas.

Históricamente, la vida humana se ha mantenido gracias a la relación de ecodependencia del ser humano con el planeta y la de interdependencia entre las personas que lo habitan. Esto significa que todas y todos somos seres extremadamente dependientes del mundo en el que vivimos, cuyos recursos se agotan. De igual forma, las personas vivimos en cuerpos que también son finitos, los cuales tienen que ser cuidados en diferentes momentos del ciclo vital, dependiendo de la situación de cada persona.

Recomponiendo modelos insostenibles

El problema es que esta balanza no ha estado equilibrada nunca, ni desde el punto de vista del cuidado de las personas, ni desde el medioambiental. Históricamente, las labores de cuidado han recaído en su mayor parte en las mujeres, habiendo sido invisibilizada esta labor en muchos casos. En el plano medioambiental hemos ido destruyendo nuestro entorno de una forma paulatina (acrecentándose este proceso en el último siglo), desequilibrando la balanza entre lo que el planeta es capaz de sostener y nuestro modelo de vida, adentrándonos cada vez más en un punto de no retorno, de colapso civilizatorio.

Como diría Yayo Herrero, el ecofeminismo busca “recomponer modelos que le han declarado la guerra a la vida”, pues no habrá forma de crear algo nuevo, diferente, o alternativo que confronte con los efectos más destructivos del capitalismo que no pase por comprendernos como seres ecodependientes y que no pase por entender que nos necesitamos unas personas a otras. Para ello es también fundamental repartir esas obligaciones de cuidado de una forma justa, corresponsable y equitativa, tanto de nuestros cuerpos finitos como del entorno en el que vivimos. El ecofeminismo debería ser, entendiéndolo así, una mirada fundamental para “permitir la supervivencia de las mayorías sociales” y una herramienta indispensable para su emancipación.

Vidas que merezcan la pena vivirse

Para llegar a este horizonte entendemos que debemos reformular nuestro modo de vida y de relacionarnos, el cual ha demostrado que no puede sostenerse. Es importante situar como prioridad la vida humana, pero no cualquier tipo de vida sino “vidas que merezcan la pena vivirse”. Necesitamos volver a plantear cuáles son las necesidades mínimas básicas que aseguren el bienestar del ser humano y el planeta en su globalidad, no de forma individual. Ha llegado el momento de preguntarse si lo que hasta ahora hemos entendido como calidad de vida puede defenderse desde el punto de vista ético y justo. No podremos hacerlo si las desigualdades entre hombres y mujeres perduran o si por ejemplo, para poseer un móvil de última generación, cada kilo del coltán con el que se fabrican estos, provoca la muerte de dos personas en el Congo.

Para que estas situaciones dejen de ocurrir es fundamental que seamos críticos con las decisiones que tomamos, replantearnos hábitos de vida, cuidado, consumo y poner soluciones de por medio. En el plano antropológico estas decisiones pasan, en gran medida, por tomar la empatía como un valor principal de nuestras vidas, por tomar responsabilidades en los cuidados de nuestro entorno y de las personas de nuestro alrededor. Respecto a nuestro consumo y lo que afecta este al planeta, puede pasar por dejar de comprar ropa en Zara y empezar a hacerlo tiendas de comercio justo; buscar una marca de móviles cuya fabricación respete los derechos de sus trabajadoras; empezar a comprar la fruta de temporada en una tienda local en vez de comprar aguacates en El Corte Inglés; ir a hacer la compra con bolsas de tela reutilizables; apostar por tintas que respeten el medioambiente…

Un enfoque fundamental para el cambio

Es por todo ello que desde Sirocografía creemos que la mirada ecofeminista es imprescindible para revertir esta situación de crisis humana y medioambiental. Es necesario que cambie nuestra manera de relacionarnos con el planeta, con el resto de humanos, volver a convertir nuestras vidas en vidas sostenibles. Queremos seguir investigando sobre este enfoque tan interesante como necesario, intentando descubrir nuevos modelos más justos y equitativos. ¿Qué os ha parecido la corriente ecofeminista? Nos interesa conocer vuestra opinión, tanto si habíais oído hablar de ella como si no. Toda información será buena para seguir aprendiendo, deconstruyéndonos y mejorando. Os leemos <3

2 comentarios en “El ecofeminismo, frente a modelos insostenibles”

  1. En primer lugar: felicidades por vuestra página y por la manera que tenéis de enfocar vuestra actividad. Aparte de lo bien que habéis planteado todos los aspectos de materiales y procedimientos utilizados, me ha encantado la suma de conceptos: Actividad empresarial como modo de vivir sin abandonar conceptos de comercio justo y ecología. En concreto, leyendo en este blog este texto sobre ecofeminismo, me parecen dos conceptos transversales que unidos se cobran aún más fuerza como filosofía de vida. Muy interesante.
    Un abrazo
    Miguel

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    • Hola Miguel Ángel, qué tal todo? 🙂 Queríamos agradecerte tus palabras, siempre es un placer poder compartir nuestro punto de vista con la gente y nuestros clientes y más todavía si sirve para crear debate, aprender, o transmitir aquellos aprendizajes nuevos que creemos valiosos como el que tuvimos hace unos meses con el ecofeminismo. La verdad es que nos encantó el discurso de Yayo Herrero y nos pareció muy interesante aplicar una metodología de trabajo en la empresa basada en estos dos valores: ecología y feminismo. Esperamos seguir aprendiendo cosas nuevas y poderlas compatir con vosotr@s. Un abrazo y gracias por el comentario de nuevo. Saludos Miguel Ángel!!

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